Resulta decepcionante que
nuestras tradiciones marítimas hayan quedado sólo en
los libros, mientras que otros pueblos han sabido conservar
también alguno de los testigos de mil aventuras; cascos
de madera todavía vivos y dispuestos a navegar singladura
tras singladura.
Las circunstancias de nuestra
historia y la incomprensión de nuestros paisanos hacia
todo lo marino hizo que, aun siendo uno de los países
que más tiempo conservó su marina de vela en activo, apenas se salvará del desguace ningún buque.
De entre todas las culturas
que forman parte del conocimiento humano, la marítima
es sin duda una de las mas importantes por su influencia
decisiva a lo largo de la historia en el conocimiento
y exploración del mundo en el que hoy vivimos. Es, sin
embargo; una de las más desconocidas para el público
en general. Restaurar una embarcación tradicional y
convertirla en un buque escuela ayudaría a mejorar ese
conocimiento en una sociedad que por su hábitat geográfico
dice sentirse tan cerca de la mar pero al que tantas veces
da la espalda.
Uno de los aspectos mas importantes
a considerar es el de la transmisión del amor por la
mar a los habitantes del interior peninsular. Es necesario acercarlo de
verdad a gente que por su residencia no está en contacto diario con el, no siendo raro que en personas del interior se despierte una intensa vocación marina cuando han tenido una oportunidad de "conocer" la mar de verdad. El buque escuela sería ideal para ello.
Es necesario también, acercar la mar a los colectivos para los que la experiencia náutica puede ser más difícil o costosa. En particular a las personas con alguna discapacidad, o aquellas sin recursos, o a la tercera edad.
|